Вријеме  7 сата 4 минуте

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Uploaded 18.06.2017.

Recorded јун 2017

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  • Easy to follow

     
  • Scenery

     
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7,52 km

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близу Benaoján, Andalucía (España)





    Preciosa ruta anfibia veraniega realizada con el club Comando Preston, consistente en descender un tramo del Río Guadiaro, desde la Estación de Benaoján hasta la Estación de Jimera de Líbar, recorriendo el bello paraje de las Angosturas. La vía férrea y el sendero que unen ambas poblaciones, serán los compañeros inseparables del curso fluvial, cruzándose y tocándose unos con otros en varias ocasiones. Nos encontramos en el Parque Natural Sierra de Grazalema.




    Partiendo desde la Estación de Benaoján, atravesamos el paso a nivel de la vía del tren y nos dirigimos en busca del puentecito que nos permitirá cruzar el Río Guadiaro, para seguir la senda que discurre por su margen izquierda, por la vía pecuaria llamada Cañada Real del Campo de Gibraltar. A la izquierda del puente, un poco más arriba queda la Charca de la Barranca, caracterizada por su dique con pivotes de hormigón, que actúa como una pasarela peatonal cuando el nivel del agua lo permite. El puentecito es nuestro punto de referencia para internarnos sin contemplaciones directamente en el río.




    El Nacimiento de la Cueva del Gato se encuentra dos kilómetros aguas arriba por el sendero en sentido contrario, siendo uno de los principales aportadores de caudal al Río Guadiaro en su tramo alto, junto con el Nacimiento de Cascajales, situado al lado del Molino del Santo en la estación benaojana, cuya visita tampoco debemos perdernos. Su agua subterránea se remonta cuatro kilométros atrás en el Río Guadares, al colarse por la Cueva del Hundidero en Montejaque.




    Vamos recorriendo parajes fluviales de gran belleza, donde el bosque ribereño se entrelaza con estratos de arboleda de ladera, rematando la cresta de la sierra un agreste modelado kárstico. Al frente admiraremos el Cancho de las Mesas, donde se encuentra la Cueva de la Pileta. A la izquierda se sitúan las laderas del Monte de las Viñas. A la derecha dejamos el Pico Ventana en la Sierra de Benaoján. Más adelante, divisaremos el Cancho del Conio a la izquierda, y la Sierra del Palo flanqueando la derecha.




    A partir de las ruinas de la Venta del Arroyo del Agua, comienza el tramo más atractivo de la ruta, el cual discurre por el sinuoso paraje de las Angosturas. El valle se encajona, embraveciéndose sus aguas con varios rápidos. El bosque de ribera se vuelve más frondoso si cabe, destacando una profusa fresneda, rodeándole un tupido encinar y quejigal que sube por las laderas.




    Destaca el agua cristalina del río, donde podemos observar enormes ejemplares de barbos gitanos con más de medio metro de longitud, aunque enturbiaremos el agua con nuestra pisada por el lecho arenoso. Un pescador me comentó que hasta hace pocos años se pescaban con chorizo, puesto que los peces estaban acostumbrados a este alimento, procedente de los despojos que desechaban al río las fábricas de chacinas del pueblo. Ahora se pescan con lombriz.




    Continuamente vamos contemplando cómo la vía ferroviaria va salvando la abrupta orografía con puentes y túneles. El valle torna cada más angosto, dando la impresión que sus paredes llegarán a tocarse. Pero esto no sucederá de momento... hasta que el Río del Oro, del árabe y visigodo Wadi Aro, decida abrirse paso en el Cañón de las Buitreras. Pero eso será en la continuación del río, en dirección a la Estación de Gaucín, siendo una auténtica ruta barranquista para otra ocasión.




    La progresión acuática la califico como fácil, acorde a su clasificación de nivel fácil v1.a3.I según la FFME y FFS. Existen varios puntos de escapatoria durante el tramo acuático, por los que podemos abandonarlo en caso de necesidad, para enlazar con el sendero que discurre en paralelo a poca distancia, aunque debiendo remontar la ladera.




    Estamos ante una ruta adecuada para todos los públicos, siendo apta para hacerla con niños que sepan nadar. Hay que reseñar que las piedras del lecho de río tienen aristas, siendo en ocasiones de gran tamaño y cubiertas por una capa de algas resbaladizas. Unos botines de trekking con buena suela, es el calzado más adecuado, acompañados con bastones de marcha, para ayudar en la estabilidad.




    La mayor parte del río lo recorremos con el agua entre la rodilla y la cintura, existiendo varios tramos natatorios de más de veinte metros de longitud, que no pueden evitarse orillando, dado el estrecho paso y la densa vegetación. Por este motivo catalogo esta ruta como barranquismo, más que como senderismo acuático, si bien no es necesario usar material ni emplear técnicas verticales barranquistas propiamente dichas. Un neopreno fino de manga corta se agradecerá, dadas las zonas de umbría.




    Al comienzo de la ruta podemos ver numerosos molinos, hasta un total de once. Algunos de ellos se encuentran cercanos a la ribera, y los demás se reparten entre ambas orillas. Varios cortijos en ruinas, junto con sus huertas abancaladas, jalonan la ribera opuesta inmersos en la foresta, cuyas antiguas acequias desvencijadas, vierten parte de su exiguo caudal al río.




    Cruzamos los basamentos de un puente de origen árabe que aún perduran, a pesar del empeño del río durante siglos para desmoronarlo.




    Pasamos por una poza con la suficiente profundidad, donde los niños, y no tan niños, pueden disfrutar con pequeños saltos desde un peñasco enclavado en medio del cauce. Más adelante incluso encontraremos un pequeño tobogán natural.




    La vegetación de ribera destacable la forman sauces, fresnos, alisos, chopos, higueras, adelfas, eucaliptos, carrizos, tarajes, helechos y juncos. En estratos superiores del monte destacan encinas, quejigos, acebuches, algarrobos y palmitos.




    En cuanto a la fauna, multitud de animales que viven en el río, certifican la buena calidad de sus aguas: anfibios, peces, galápagos, culebras de agua, aves acuáticas, y especialmente caballitos del diablo y libélulas de distintos colores. Entre las aves acuáticas abundan martines pescadores, mirlos, ánades, garzas y cormoranes.




    También es habitual contemplar el vuelo de buitres leonados, águilas y otras rapaces. Más difícil será cruzarse con las esquivas nutrias y otros animales salvajes que se acercan a beber, como ciervos, jabalíes, corzos y cabras monteses.




    En invierno con el río en plena carga, la situación cambiará radicalmente, convirtiéndose en un reto barranquista en toda regla, aun aparentando ser un tramo dócil. En primavera también es posible el descenso en kayak por sus aguas bravas.




    El tren nos permite volver al punto inicial, o en mi caso, al lugar de origen en Algeciras. También es sencillo combinar el regreso disponiendo de dos vehículos, o bien recorrer el sendero de vuelta que transcurre paralelo y cercano al río, uniendo las dos estaciones. El trazado de este sendero se encuentra en un enlace más abajo.




    Una playa fluvial pedregosa en el segundo tercio del recorrido, nos servirá como improvisado lugar para el descanso y el avituallamiento en seco. A partir de este punto la marcha se ralentiza, ya que la falta de adherencia y la presencia de piedras raras dificultan el tránsito.




    Tras las angosturas el valle se abre de nuevo, sus aguas se amansan, y el bosque de galería abraza el río casi por completo, permitiendo un sombrío y relajado ambiente, cuya quietud solo es rota por los cánticos de las aves acuáticas. El punto de referencia para salir del río al llegar a la Estación de Jimera de Líbar, es un malecón de grandes bloques de piedras y un azud, junto al cual hay una de zona de picnic y de baño al amparo de la arboleda.




    El tiempo en movimiento fue de 7 horas, con múltiples paradas incluidas. Al tratarse de un descenso fluvial, el desnivel positivo es nulo, y el desnivel negativo es de 35 m., siendo incorrectos los datos que figuran a la derecha. El itinerario transcurre según el tipo de terreno: un 100% por cauce fluvial pedregoso, con varios tramos a nado. En este enlace puede verse una magnífica crónica descriptiva del compañero de ruta Comandante Preston. Y en este otro enlace hay un estupendo reportaje fotográfico de esta misma ruta, realizada en kayak durante la primavera, del blog de Manuel Limón. Agradeciendo a ambos su aportación y poder compartirla. En el vídeo de abajo, puede verse un reportaje con mi visión de la ruta, que por motivo de copyright de la música de fondo, es posible que no pueda reproducirse en dispositivo móvil, como smartphone y tablet, por lo que solo será posible visionarlo en ordenador y smart TV.




    Ver también las siguientes rutas senderistas cercanas:
Ruta Pico Ventana.
Ruta Cordal de Líbar: Martín Gil - Palo - Tunio - Zahibe.
Ruta Ronda - Estación de Jimera por los Valles del Sijuela y del Audalázar.
Ruta Estación de Jimera - Estación de Gaucín por el Valle del Guadiaro.
Ruta Sierra de los Pinos.
Ruta Peñón de Benadalid - Benalauría.
Ruta Estación de Jimera - Estación de Cortes por la Sierra de Benalauría.
Ruta Ronda - Estación de Benaoján - Angosturas del Río Guadiaro - Estación de Jimera de Líbar.
Ruta Sendero de las Angosturas del Río Guadiaro.
    Ver también las siguientes rutas de kayak, senderismo acuático y barranquismo:
Ruta Descenso en kayak del Río Guadiaro.
Ruta Barranquismo en el Río Verde.
Ruta Barranquismo en el Cañón de las Buitreras.
Ruta Cahorros del Río Chíllar.
Ruta Angosturas del Río Guadalmina.
Ruta Charco del Canalón por el Río Verde.
Ruta Río Hozgarganta desde Los Acebuches.
Ruta Barranquismo en el Río Lentegí.
Ruta Barranquismo en el Río Guadalevín.


2 коментар(а)

  • Слика од Southernsouth

    Southernsouth 23.06.2017.

    Beautiful river

  • Слика од antoniorodsan

    antoniorodsan 07.08.2017.

    Fantástica ruta y muy refrescante,aunque no pudimos completarla al encontrar una zona de muy densa vegetación al pasar el puente de la vía férrea pero queda pendiente.para otra ocasión..

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