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Uploaded 11.05.2018.

Recorded март 2018

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15,0 km

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близу Lérida, Vaupés (Republic of Colombia)

RUTA DE LA ANACONDA
EXPEDICION AL RAUDAL DEL JIRIJIRIMO
BUENOS AIRES/PACOA-CACHIVERA NIQUA-BOCANA CANANARÍ-RAUDAL DEL JIRIJIRIMO-CAÑO ANACONDA- CAMPAMENTO

Ésta fue una maravillosa expedición organizada por el geólogo Diego Díaz, profesor universitario, que se ha dado a la tarea de recorrer, con un grupo de amigos, rincones ocultos de Colombia.

Dicha excursión nos llevó a uno de los sitios más exuberantes del país: El Raudal del Jirijimo, el Salto más hermoso de Colombia, escogido, por una editorial de Estados Unidos, como el paisaje más bello del planeta Tierra.

Este Raudal está ubicado sobre la línea del ecuador, en el río Apaporis, en el corazón del Parque Nacional Natural Yaigojé-Apaporis, que enmarca límites entre los departamentos del Vaupés y el Amazonas de Colombia

Creería uno que ésta zona ha sido más bien deshabitada pero no, porque, aparte de los indígenas -verdaderos dueños de ése territorio-; la región ha sido frecuentada por humanos desde hace siglos.

En el XVI fué atravezada por el conquistador Hernán Pérez de Quesada, y otros más, en busca del mar del sur. En el siglo XIX penetraron viajeros científicos de gran renombre como Agustín Codazzi. En el siglo XX la región fue recorrida por toda clase de personas: misioneros, biólogos, caucheros, comerciantes, narcotraficantes, petroleros y, en los últimos años, por colonos y ganaderos.

Parte de la historia de muerte y esclavitud que vivió la zona en épocas de explotación del caucho; la describe, de manera desgarradora, José Eustaquio Rivera en su novela "La Vorágine"

Para llegar al raudal del Jirijirimo, se toma avión 1 hora Bogotá- Mitú. Avioneta 1 hora Mitú-Buenos Aires/Pacoa. Lancha 30 minutos de Buenos Aires a Campamento Jirijirimo y caminada 15 minutos por la selva hasta el raudal.

Aunque la llegada en avión a Buenos Aires pareciera ser fácil, el clima y la destreza del pitolo son determinantes para hacerlo. Si el "techo" (nubes) está bajo, las avionetas no pueden volar. Y si el piloto es inexperto le da miedo aterrizar en ésta rudimentaria pista. Nuestra expedición fue víctima de ambos factores, aún así, logramos conocer el mítico salto de El Vaupés.


LUNES 26 MARZO: VUELO AVION MITÚ-BUENOS AIRES/PACOA
La aventura comienza con un vuelo en avion de una hora de Mitú a Pacoa Buenos Aires. El mismo se hace por encima de una exhuberante selva que recuerda las palabras de Eustaquio Rivera sobre éste tapíz verde. Él escritor se referia a la selva como: “Esposa del silencio, madre de la soledad y de la neblina”.

A sólo 5 minutos de llegar se divisa, a lo lejos, imponente, la Serranía de Morroco con alturas que sobrepasan los 300 metros sobre el piso de la selva y de las cuales se desprenden hermosas cascadas. Desde arriba se ve, también, la pequeña y pintoresca comunidad de Buenos Aires/Pacoa, asentada al pie del tranquilo Río Cananarí

La aterrizada en ésta comunidad es toda una odisea pues la pista es literalemente un potrero con morros y pantanos. Sólo pilotos expertos lo hacen

Ése día, 7 de los 16 aventureros , tuvimos la fortuna de llegar hasta la comunidad. El resto de la excursión fue víctima del mal clima y la inexperiencia de uno de los pilotos y se tuvo que quedar en Mitú. En la capital del Vaupés también quedó la comida que consumiríamos durante el paseo

El recibimiento en Buenos Aires es todo un acontecimiento. Los vuelos no son comunes a estas zonas tan apartadas de la "civilización" y, por eso de las casitas en forma de Maloka salen los indígenas niños, mujeres y hombres a saludar.

En vista de la lejanía de éste destino es puntual tener en cuenta que las comunidades carecen de artículos de primera necesidad, por lo que se recomienda llevar víveres para compartir con ellos: arroz, jabón, sal, cigarrillos, aceite, etc

Allí nos recibió el Capitán Aplicio Sanchez quien nos dió el aval para permanecer en la comunidad y recorrer sus sitios sagrados: la Serranía de Morroco, el Río Cananarí, el Río Apaporis y El Raudal de Jirijirimo.

Si bien los lugareños son amables y muy serviciales, hay algunos "amigos de lo ajeno" que al menor descuido de los turistas, aprovechan para robar por lo que es importante cuidar permanentemente las pertenencias

La gran Maloka se convirtió en nuestro refugio durante la estadía allí. Esa noche nos instalamos y bregamos a mitigar el hambre con lo poco que se consigue en el lugar.

También dialogamos con los lugareños que nos contaron sobre la Asociación de Capitanes Indígenas Tradicionales que alberga 15 etnias diferentes congregadas en 8 comunidades: Cabiyaris, Tucanos, Cubeos, Carapanos, Bara, Macunas,Taywanos y Tatuyos. 4 de ellas con pista de aterrizaje. Supimos también que el poblado más lejano se llama Cachiporro y está ubicado en el Alto Apaporis, a dos días en lancha.

Nos hablaron sobre sus comidas y tradiciones basada en frutas como el basai. la pataba y el mingao, el ambil-esencia natural de tabaco y sal vegetal molida-, la Caguana y Manikuera, -almidón de yuca dulce o brava con frutas-, el Casabe-tortilla de yuca dulce-, el Ticupí y Caparamaají tradicional- el Maníl y el manbe -hoja de coca

Tras las historias, algunas contadas en su lengua natal Geral o Ñeengatú; nos dispusimos a dormir en las hamacas y carpas que armanos al interior de esa amplia construcción hecha de palma real, bejucos Yarí y troncos.

Para nosotros La maloka, sería el "hotel". Para los Cabiyarís es un lugar sagrado en donde se transmiten oralmente las historias, mitos, ritos, usos y costumbres. Allí también se celebran las más importantes ceremonias.

MARTES 26 MARZO: LANCHA A CAMPAMENTO- CAMINADA A RAUDAL JIRIJIRIMO - TROCHA ESTRECHO 15 KM
El clima de ésa mañana se veía perfecto para los vuelos en avióneta. Una de ellas llegó de Mitú con otros compañeros de aventura. Otros no lo pudieron hacer de cuenta, otra vez, del clima. Fue entonces cuando decidimos partir, sin ellos, rumbo al Raudal del Jirijirimo albergando la esperanza de que por la tarde arribarían.

Si bien la idea inicial era amanecer en la selva, cerca al raudal; la incertidumbre sobre la suerte de nuestros compañeros, nos hizo cambiar de planes y por eso dejamos los morrales en Buenos Aires con el fin de regresar en la tarde a pernotar, otra vez, allí.

Caminamos al puerto de la comunidad y nos embarcamos media hora en lancha por el tranquilo río Cananarí.

Pasamos por la Cahivera Niqua. El nombre Cachiveras viene del portugués " cachoeira". El uso de ésta palabra es el resultado de la cercanía del Vaupés con Brasil y el contacto con los mercaderes mestizos o caboclus brasileros que durante cientos de años venían por éstas tierras.

En las Cachiveras las aguas se vuelven turbulentas y peligrosas para la navegación. Valga decir que de acuerdo con las características de los chorros, éstas caídas de agua se clasifican en 4 grupos: las Angosturas, Los Saltos, Los Raudales y Los Regadales

Después de pasar por la Cachivera Niqua, llegamos a la Bocana del Cananarí en donde éste río desemboca al Apapaporis; un imponente río que nace en la Mesa de Pardos, municipio de La Macarena, departamento del Meta.

El Apaporis resulta de la unión de los ríos Tunia y Ajajú. Tiene una longitud de 1.200 kilómetros. Es poco utilizado en la navegación por sus raudales y sirve de límite entre Caquetá, Guaviare y Vaupés

En su recorrido baña tierras del Caquetá, Guaviare, Vaupés y Amazonas atraviesa la prístina región del Chiribiquete, 450 km después llega al Raudal del Jirijirimo y termina como afluente del gran Caquetá en la frontera con Brasil.

Por ésta zona estuvo, en 1941, el famoso botánico estadoudinense Richard Evans Schultes con la misión de inventariar los árboles de caucho que se encontraban a lo largo del río Apaporis, materia prima esencial para el gobierno estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

Schultes terminaría enamorado de ésta tierra, la cual recorrió durante varios años, en busca de plantas medicinales y alucinógenas. Su trabajo inspiró a su alumno Wade Davis a escribir el libro El Río, una biografía de Schultes narrada a través de su viaje por el Apaporis. Así mismo, el cineasta caleño Antonio Dorado rodó, en 2012, el documental Apaporis: Secretos de la Selva

Aguas arriba, El Apaporis, tiene numerosas cachiveras o cataratas, siendo la más importante la del Jirijirimo. Salto de agua que ha mantenido históricamente ésta zona a salvo de misioneros, caucheros, comerciantes y expedicionarios, conservando por ello sus selvas casi intactas. Y si bien es el Yuruparí, el más celebrado y mítico raudal de la Amazonía, el del Jirijirimo es más espectacular

Hacia ése emblemático salto nos dirijimos. Antes de llegar a él cruzamos el Raudal del Yavaraté o del Tigre, pequeño chorro que es el preludio del gigantesco salto de Jirijirimo y que indica la nueva aparición de las rocas ígneas y sedimentarias del Macizo de las Guayanas que habían desaparecido, por fallamiento.

Mas allá pasamos por Puerto Pulpo en donde los lugareños, dicen, hay una especie de Raya grande que se transforma y ataca a las mujeres en embarazo. En éste punto recordé el programa de TV "Monstruo de Río" y sin vacilar creí en la historia.

Metros después el caudal del agua se abre y se divide en dos para darle espacio a una isla en forma de corazón que surge de sus profundidades y marca el comienzo del raudal del cual veíamos, a 300 mts, el vapor que levantaba, . Acá nos acercamos a la orilla para desembarcar y caminar 15 minutos en busca de ésta maravilla

Cerca al salto el agua se reduce de 500 a 7 metros, formando un raudal por donde el agua forma espumarones al saltar sobre las piedras. Este raudal es de una fuerza y belleza únicas. Su nombre, Jirijirimo, es de origen indígena y significa "cama del güio" o anaconda

En un punto el río se desploma en un salto de unos 20 mts. de alto y unos 50 mts. de ancho, aproximadamente. La caída vertical de unos 3.600 mts. 3 de agua por segundo producen un ruido ensordecedor que se escucha a 15 Kms. de distancia en las noches tranquilas.

Las columnas de vapor resultantes mantienen sobre Jirijirimo una cobertura de nubes que, al menor descenso de temperatura, se desgajan en fuertes lluvias sobre el área. El agua ha formado grandes agujeros en la roca, algunos de veinte metros, todos con figuras surrealistas.

La segunda parte del raudal es una sucesión de pequeñas cascadas, de dos o tres metros,que caen sobre grandes bloques de piedra empotrados que lo hacen ver como un gran escalón. Agarradas a las rocas crecen unas hierbas verdes, largas como cabelleras, que las cascadas peinan y trenzan. Después la gran caída. Un escalón gigantesco que emerge como el corazón del raudal

Desde arriba del salto vimos que más adelante, el río sigue reducido a través de una angostura de areniscas rojizas y conglomerados de arenas y piedras cuarcíticas. Éstas piedras tienen un diámetro entre 10 y 20 centímetros, de forma redondeada que indican el efecto del mesozoico. Lo particular es que esas piedras se han compactado unas con otras y no se pueden separar

Tras un buen rato mirando el raudal, entramos en las entrañas de la selva para bañarnos en el refrescante Caño Anaconda que desemboca en el Apaporis. Su nombre se debe a que, una de la piedras que sobresale en el lugar, tiene forma de cabeza de serpiente anaconda.

Como desde allí se puede caminar 5km por una trocha a un sitio llamado el Estrecho, en donde, como su nombre lo sugiere, el río pasa por un estrecho formado por dos grandes paredes de piedra; yo salí rumbo a ése lugar por un camino muy marcado que va bordeando el Río.

Metros mas adelante encontré una campamento abandonado en donde la trocha desapareció. Tras buscarla un buen rato, me alcanzaron el resto de excursionsita que venían en mi busqueda y, por ahí derecho, en busca del estrecho.

En vista de que era tarde para ésa caminada y la trocha estaba montada, optamos por devolvernos al punto de embarque en donde encontramos la grata noticia de que, por fin, ya todos estábamos reunidos y que ésa noche sí la pasaríamos en la selva gracias a que nuestros compañeros habían traído la comida y todo el equipaje.

Dicho y hecho. Armamos campamento, comimos y, rápido, nos encarpamos por cuenta de una lluvia que nos acompañó el resto de tarde y toda la noche.

Una de las varias ventajas de haber dormido en la selva fue saber que al otro día disfrutaríamos, de nuevo, de éste maravilloso salto. Así lo hicimos con el valor agregado de que, como llovió toda la noche, el raudal tenía muchísima más agua y su imponencia fue aún mayor.

Al final de la mañana regresamos a la lancha con la sensación de que, haber disfrutado de éste paraíso escondido de nuestro país, aún sin infraestructura turística, fue un verdadero privilegio porque, como se perfilan las cosas, éste podría ser, en poco tiempo, uno de los destinos turísticos más apetecidos de Colombia

6 коментар(а)

  • Слика од Starfinder

    Starfinder 11.05.2018.

    7:00am, llueve afuera y he disfrutado mucho y con un buen café este recuento. Muy bien documentada Vicky, Felicidades. He regresado de nuevo al Jirijirimo y he vuelto a caminar por los tepuyes. Gracias por la investigación y mucho más por tu alegre, loca y excelsa compañía.

  • Слика од Vicky Trujillo

    Vicky Trujillo 11.05.2018.

    Hola Starfinder
    Gracias por tus comentarios y, por supuesto, por tu grata compañía en tan especial excursión.
    Bien lo dices el mapa, el relato y las fotos nos hacen regresar a esos lugares que hemos recorrido
    Aún tengo 4 rutas más del Vaupés para compartir con todos
    El paseo continúa....
    Espero volver a compartir contigo otras aventuras
    Abrazos

  • Слика од JuanPabloRABikes

    JuanPabloRABikes 11.05.2018.

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    Felicitaciones Vicky. Excelente descripción y relato.
    Colombia Mágica!

  • Слика од Vicky Trujillo

    Vicky Trujillo 12.05.2018.

    JRABikes
    Muchísimas gracias por la valoración de la ruta
    Rico haberte conocido.
    Espero compartamos muchas aventuras mas
    Nos vemos en Casanare para seguir re-descubriendo la verdadera Colombia Oculta
    Hasta pronto

  • Слика од onomator

    onomator 18.05.2018.

    Es una ruta hermosa y llena de exhuberancia y naturaleza. Muy bien documentada tu crónica del viaje Vicky!!

  • Слика од liliwhale®

    liliwhale® 22.09.2018.

    Territorios repletos de encantos que desbordan el espíritu y creo que no alcanzan las palabras para describirlos. Hace ya como 25 años escribía “Andres Hurtado” en uno de sus libros que tal vez el lugar más maravilloso que había conocido es precisamente este: “Los Raudales del Jirijirimo”. Que privilegio para ti y quienes estuvieron, el haber podido estar allá.
    Un saludo, Lili

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